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El olor de la mentira



Es persuasivo,
desafiante, conflictivo,
es dulce y venenoso
fino, de un aroma delicioso.
Tiene inmerso un poder,
deja estados de letargos,
delicadamente amargos;
como una tortura,
que aniquila lo que sobra de cordura.

No tiene un color,
sin origen , sin sabor;
solo sé, que es invisible
y amargamente seductor;
aveces perceptible,
y otras, cautivador.

Lo trae un cualquiera,
que luego pide perdón,
o sin pensar se aleja
para no ver de frente el dolor.
Rodea a un desconocido,
un vaho que no tiene sentido,
y sombra de quien se dice amigo.

Asi, puede oler cualquiera,
quien trama una falsa promesa,
y jura amar hasta el cielo,
o resiste a guardar un secreto;
en cuyos ojos arde el misterio,
tras quien se dice ser perfecto;
y hasta el que enamora,
el que se limpia tus besos;
se ríe en su egoísmo, en su silencio,
y duerme en un inferno violento.

La mentira no tiene miedo,
es ese un conjunto de deseos,
algo que hace volar al comienzo
y luego te arroja a un desierto;
es el olor que acaricia,
que se siente y que fulmina.

El que la usa lo piensa poco
para huir y declararse loco.
No hay corazón que le importe,
si la mentira huele bien,
no será lo que lo agobie.
Es fragancia, y es salida,
la fiel a la cobardía;
olor que aveces humilla,
es arrogante, es conformista.

Si se percibiera no creyera,
no habría tragedias, ni secuelas
Pero si al sentirla yo supiera,
no fuera igual, no viviera,
y aquello hubiese acabado,
con en ese falso poema.

Lo triste de ser poeta

No lograr asimilarlo nunca.
En pocas horas que ha castigado la duda.
Confesando que el alma está confusa.
Vivir sin admitir mi aprobada tortura.
No negar. Eso no haría nunca.
Tampoco hago el intento. Tampoco lo entiendo.

El poeta debe palpar la melancolía.
Necesita amar sin pensar en lo que pasará.
Tiene que creer que se acabó su soledad.
Llorar porque la utopía no será verdad.
Escribir cuando le hostiga la frialdad.
Cuando la nostalgia golpea el alma.
Y no le importa el presente ni nada.

Morderse el labio para no sollozar.
Tragándose litros de aire para que no te vean llorar.
No deben saber que te cansaste de amar.
Porque dijeron: te dije, eso no durará.
A pesar de saberlo, se podía aceptar.
Era obvio que iba a salir mal.
Pero ahora no le importa porque no hay marcha atrás.

Quisiéramos grabar un instante en lo eterno.
Usar la poesía para amar en secreto.
Sentir como un mortal un ciego beso.
Convertir el poema en algo cierto.
negarnos a dejar nuestra inspiración.
Sentirnos rendidos al tiempo y al dolor.
No ser capaces de decir adiós.

De las dudas


Si miro el espacio lleno de oxígeno, pensaría que el ser está completo.
¿O le falta amor, o necesita veneno?

Si camino tropezando con la coincidencia; entendería que al amor le falta consciencia.
¿O es equivocación dar razón a un músculo llamado corazón?

Si creo en un destino y dejo de probar; caerían los días y las noches vacías.
¿La luna por el sol se dejaría vencida?

Si toco una vida sin contarle de la mía; creerían que así sirvo y se conformarían.
¿O no es necesario sanar heridas sin que te lo pidan?

Si duermo solo por descansar; dudaría de la existencia de los suenos.
¿O ya no se puede soñar con los ojos abiertos?

Si hablo de lo que no es eterno; el mundo se agobiaría por callarme, y talvez matarme.
¿O aún no es permitido dudar de lo que es cierto?

Si mirando, caminando, hablando y soñando, recuerdo. Me impedirían las lágrimas y castigarían la sensibilidad.
¿O aún se sigue pensando que es locura mirar un instante atrás?

Si lloro de nostalgia y alegría; me dirían que estoy consternada, loca o afligida.
¿O no seria solo de felicidad y tristeza aburrida la vida?


Teya
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jueves, enero 28, 2010

El olor de la mentira



Es persuasivo,
desafiante, conflictivo,
es dulce y venenoso
fino, de un aroma delicioso.
Tiene inmerso un poder,
deja estados de letargos,
delicadamente amargos;
como una tortura,
que aniquila lo que sobra de cordura.

No tiene un color,
sin origen , sin sabor;
solo sé, que es invisible
y amargamente seductor;
aveces perceptible,
y otras, cautivador.

Lo trae un cualquiera,
que luego pide perdón,
o sin pensar se aleja
para no ver de frente el dolor.
Rodea a un desconocido,
un vaho que no tiene sentido,
y sombra de quien se dice amigo.

Asi, puede oler cualquiera,
quien trama una falsa promesa,
y jura amar hasta el cielo,
o resiste a guardar un secreto;
en cuyos ojos arde el misterio,
tras quien se dice ser perfecto;
y hasta el que enamora,
el que se limpia tus besos;
se ríe en su egoísmo, en su silencio,
y duerme en un inferno violento.

La mentira no tiene miedo,
es ese un conjunto de deseos,
algo que hace volar al comienzo
y luego te arroja a un desierto;
es el olor que acaricia,
que se siente y que fulmina.

El que la usa lo piensa poco
para huir y declararse loco.
No hay corazón que le importe,
si la mentira huele bien,
no será lo que lo agobie.
Es fragancia, y es salida,
la fiel a la cobardía;
olor que aveces humilla,
es arrogante, es conformista.

Si se percibiera no creyera,
no habría tragedias, ni secuelas
Pero si al sentirla yo supiera,
no fuera igual, no viviera,
y aquello hubiese acabado,
con en ese falso poema.

viernes, noviembre 07, 2008

Lo triste de ser poeta

No lograr asimilarlo nunca.
En pocas horas que ha castigado la duda.
Confesando que el alma está confusa.
Vivir sin admitir mi aprobada tortura.
No negar. Eso no haría nunca.
Tampoco hago el intento. Tampoco lo entiendo.

El poeta debe palpar la melancolía.
Necesita amar sin pensar en lo que pasará.
Tiene que creer que se acabó su soledad.
Llorar porque la utopía no será verdad.
Escribir cuando le hostiga la frialdad.
Cuando la nostalgia golpea el alma.
Y no le importa el presente ni nada.

Morderse el labio para no sollozar.
Tragándose litros de aire para que no te vean llorar.
No deben saber que te cansaste de amar.
Porque dijeron: te dije, eso no durará.
A pesar de saberlo, se podía aceptar.
Era obvio que iba a salir mal.
Pero ahora no le importa porque no hay marcha atrás.

Quisiéramos grabar un instante en lo eterno.
Usar la poesía para amar en secreto.
Sentir como un mortal un ciego beso.
Convertir el poema en algo cierto.
negarnos a dejar nuestra inspiración.
Sentirnos rendidos al tiempo y al dolor.
No ser capaces de decir adiós.

viernes, junio 01, 2007

De las dudas


Si miro el espacio lleno de oxígeno, pensaría que el ser está completo.
¿O le falta amor, o necesita veneno?

Si camino tropezando con la coincidencia; entendería que al amor le falta consciencia.
¿O es equivocación dar razón a un músculo llamado corazón?

Si creo en un destino y dejo de probar; caerían los días y las noches vacías.
¿La luna por el sol se dejaría vencida?

Si toco una vida sin contarle de la mía; creerían que así sirvo y se conformarían.
¿O no es necesario sanar heridas sin que te lo pidan?

Si duermo solo por descansar; dudaría de la existencia de los suenos.
¿O ya no se puede soñar con los ojos abiertos?

Si hablo de lo que no es eterno; el mundo se agobiaría por callarme, y talvez matarme.
¿O aún no es permitido dudar de lo que es cierto?

Si mirando, caminando, hablando y soñando, recuerdo. Me impedirían las lágrimas y castigarían la sensibilidad.
¿O aún se sigue pensando que es locura mirar un instante atrás?

Si lloro de nostalgia y alegría; me dirían que estoy consternada, loca o afligida.
¿O no seria solo de felicidad y tristeza aburrida la vida?


Teya